viernes, 15 de octubre de 2010

ESCUELA KEYNESIANA


 KEYNESIANOS


CONCEPTO
Se trata de una doctrina económica que consiste en la liberación del mercadeo y la desregulación por parte del gobierno, es 

Decir que el no controle las importaciones y exportaciones ni la producción interna como sucedía antes.
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ORIGEN
En los años treinta, los países desarrollados estaban sufriendo una terrible crisis económica, "La Gran Depresión". Muchos 

Economistas reconocían que su ciencia estaba fracasando en explicar el fenómeno del desempleo y de las continuas crisis 

económicas. Entonces, en 1936 Keynes publica su libro "The General Theory of Employment, Interest and Money" (Teoría General 

sobre el Empleo, el Interés y el Dinero). La idea básica era que una demanda agregada insuficiente era la causa del 

desempleo. Esa era una idea nueva y que contradecía las opiniones oficiales.

La ciencia económica oficial estaba entonces basada en el concepto de equilibrio entre la oferta y la demanda. La nueva 

propuesta de Keynes se basaba en otro equilibrio, en el equilibrio entre ingresos y gastos, entre renta y demanda agregada.

Llamamos producción potencial al total de los bienes y servicios que una economía en situación de pleno empleo es capaz de 

producir. La producción potencial depende exclusivamente de los factores productivos, capital y trabajadores, y de los 

conocimientos tecnológicos de que se disponga. Se considera que la producción potencial se consigue mediante un uso normal de 

esos factores productivos; puede haber temporalmente una utilización a un ritmo más fuerte mediante la que se consiga una 

producción algo superior a la potencial y puede que haya situaciones de desempleo de los factores en las que la producción 

del país será inferior a la potencial.

La producción real es la que efectivamente se produce y se vende. Coincide por tanto con la renta total que perciben los 

productores. Pero la producción real depende de la demanda agregada y no de la producción potencial. Si se está produciendo 

más de lo que la demanda del mercado puede absorber, habrá en las empresas una acumulación no deseada de inventarios y la 

producción se contraerá. Si se está produciendo menos de lo demandado subirán previsiblemente los precios lo que alentará al 

aumento de la producción.

Como la producción real depende de la demanda agregada, puede que coincida o no con la producción potencial. Si un exceso de 

demanda agregada determina una producción real por encima de la potencial, el necesario mayor ritmo en la utilización de los 

factores productivos provocará tensiones inflacionistas. Por el contrario, si la producción que es capaz de absorber la 

demanda agregada es inferior a la producción potencial, habrá una infrautilización de los factores productivos, es decir, 

paro o desempleo.

En consecuencia, siguiendo con el modelo keynesiano, la demanda agregada es la variable que determinará la situación de 

inflación o paro de la economía. Estudiemos pues la forma y la posición de la función de demanda agregada.


ANTECEDENTES

Keynes refutaba la teoría clásica de acuerdo a la cual la economía, regulada por sí sola, tiende automáticamente al pleno uso 

de los factores productivos o medios de producción (incluyendo el capital y trabajo). Keynes postuló que el equilibrio al que 

teóricamente tiende el libre mercado, depende de otros factores2 y no conlleva necesariamente al pleno empleo de los medios 

de producción, es decir, que los postulados básicos de Smith ( tal como fueron formalizados por Say) dependen de una premisa 

que no es necesariamente correcta o "general". Así Keynes postuló que la posición de Smith, Say o Ricardo, sobre el 

equilibrio de la oferta y la demanda, sería correspondiente a un caso "especial" o excepcional,3 en tanto que la teoría 

debería referirse al proceso "general" y a los factores que determinan la tasa de empleo en la realidad.4 en consecuencia 

llamó a su proposición "Teoría general".
En términos no técnicos, el liberalismo económico clásico supone que cuando se produce un bien se han producido también los 

medios para su compra (en la medida en que para producirlo se ha gastado dinero, ya sea en inversiones de capital, compra de 

materias primas, sueldos, etc.). En esa situación lo racional es comprar (dado que mantener dineros sin uso no produce 

beneficios. En todo caso, el posible ahorro de algunos es equilibrado por el endeudamiento de algún otro). Sigue además que 

para fomentar crecimiento económico hay que fomentar la producción: a más producción, más dinero, más compras, etc. Así, en 

el largo plazo, no solo todo lo que se produce es lo mismo que todo lo que se compra sino que todos están interesados en que 

el sistema funcione a máxima capacidad (se logra un equilibrio entre la producción y la demanda agregada que tiende al máximo 

uso de los recursos, incluyendo el pleno empleo).5
Keynes invierte la Ley de Say.6 Para él no es la producción la que determina la demanda sino la demanda la que determina la 

producción. (ver Teoría general sobre el empleo el interés y el dinero, caps 1, 2, 3, etc). Esto porque los empresarios -o 

quienes intentan serlo- invierten sobre la base de una percepción central: la diferencia entre la tasa de interés y la tasa 

de ganancia.7 A mayor diferencia en favor de la última, más posible es que se invierta. Pero esa tasa de ganancia depende de 

la demanda. Mientras tanto, los consumidores consumen o “ahorran” (defieren consumo) no sólo cuando la tasa de interés sube, 

sino también en relación a la percepción de la evolución futura tanto de sus ingresos como de los precios de bienes de 

consumo, etc.8 Se establece así una relación compleja. Keynes aduce que el problema comienza cuando contemplamos el circuito 

económico en su conjunto (lo que introduce la macroeconomía). Sucede que las decisiones acerca del ahorro y las decisiones 

acerca de inversiones son hechas por diferentes personas y, posiblemente, en momentos diferentes.9 Sigue con que no hay 

necesidad de que esas decisiones tengan que coincidir, de hecho, históricamente, se puede ver que, a diferencia de lo 

postulado por Smith, Say y otros, esas variables no convergen a una situación de estabilidad o equilibrio económico 

-situación que se transforma en el caso especial en el cual las inversiones igualan a los ahorros en una situación de 

expansión de producción y precios relativamente altos en relación al salario medio, pero con tendencia a la deflación.10 De 

hecho, Keynes va tan lejos como sugerir que la situación tiende -dado una serie de factores, entre los cuales el principal es 

una tasa de interés excesiva- a oscilar alrededor de un punto en el cual los recursos no son utilizados efectiva o 

plenamente, ya que tal tasa de interés tiende a deprimir la economía en general: un interés excesivo reduce demanda de 

capital y consecuentemente, de trabajo, lo que reduce el nivel del agregado de salarios que implica la reducción general de 

consumo, lo que a su vez significa que la tasa de ganancia disminuye, lo que nuevamente reduce la demanda de inversiones, 

etc., en un círculo vicioso (ver Paradoja del ahorro)
En otras palabras, Keynes postuló que, en ciertas situaciones, y contrario a lo planteado por la visión clásica, es 

económicamente racional no gastar dinero. Por ejemplo, si los precios están bajando es racional no comprar hoy porque con el 

mismo dinero se comprará más la semana que viene. Por el mismo motivo, disminuye la cantidad de gente interesada en utilizar 

préstamos (los ahorros de otros): si los precios bajan, no solo se comprará más la semana que viene sino que las tasas de 

interés, sueldos, etc. serán menores. Igualmente, una baja del empleo o de los salarios -amenazando futuros ingresos- puede 

llevar a otra en la demanda, y por lo tanto a una baja en la producción, llevando a su vez a más desempleo. Joan Robinson 

clarifica que, en una situación de competencia imperfecta -como lo es en realidad el sistema capitalista- sucede que las 

empresas pueden aumentar sus ingresos ya sea bajando precios a fin de producir y vender mas o produciendo menos pero 

manteniendo o incluso incrementando los precios. Esta ultima “solución” implica no solo menos demanda por insumos sino 

también por trabajo -es decir, tiende a ser una situación en la cual los recursos no son plenamente empleados- y explica 

perfectamente el gran desempleo observado en ciertas circunstancias -específicamente, durante la gran depresión- al mismo 

tiempo que la mantencion o incluso incremento de la tasa de ganancia en algunas empresas en esos periodos.11 Así, sucede que 

la economía establece un punto de equilibrio nuevo donde convive perfectamente en una situación lejana de la utilización 

óptima de los medios de producción.12 Específicamente, en la década de los '30 del siglo XX, durante la Gran Depresión, con 

una alta tasa de desempleo.
Así pues, dado que la relación “ahorro igual a la inversión” no se establece solo o automáticamente a través de la acción del 

mercado13 y esa falla tiende a resultar en crisis, parecería conveniente encontrar alguna manera de armonizar esas variables. 

Keynes postula que la única fuerza capaz de hacer eso es el Estado.14
Para tratar de entender el funcionamiento real de la economía y sus diferencias con el esquemas formales del dogma clásico, 

Keynes desarrolló los conceptos de propensión a consumir, multiplicador de la inversión, eficiencia marginal del capital y 

preferencia por la liquidez.15

APORTES
Keynes postuló que en ciertas situaciones
es económicamente racional no gastar
dinero. Por ejemplo, si los precios están
bajando es racional no comprar hoy
porque con el mismo dinero se comprará
Keynes rechazó que el estado normal de la economía fuese el pleno empleo, y justificó la existencia de equilibrio con 

desempleo involuntario. Su enfoque constituye un fuerte alegato en contra de los postulados clásicos de Smith y Ricardo: La 

mano invisible
El rol del Estado como juez y gendarme
El ajuste automático de los mercados
Sin embargo, dentro de su “teoría
general” puede darse el “equilibrio
clásico”, lo que sucede es que su teoría
es más amplia porque permite analizar,
entre otras cosas, situaciones con
Desempleo.
Él decía que en el largo plazo la economía podía comportarse como lo predecían los clásicos y neoclásicos, pero “en el largo 

Plazo estamos todos muertos"

IDEAS

Keynes y su teoría general por contraposición a las teorías de sus predecesores:

A su juicio las teorías que precedieron a la suya representaban una teoría particular. La suya se ocupaba de todos los 

equilibrios posibles en un economía de mercado, lo que incluía las situaciones en que había pleno empleo, pero también las de 

desempleo. Las teorías que se referían a una situación particular: el equilibrio de mercado con pleno empleo, ya no podían 

concebir equilibrios con desempleo.



Preferencia por la liquidez según Keynes:

Lo que hoy llamaríamos coloquialmente guardar bajo el colchón, Keynes la denomina preferencia por la liquidez. Pero Keynes 

sabe que es posible “hacer sacar el dinero del colchón” tentando a los individuos para que cedan su dinero a cambio de un 

interés.


La inversión para Keynes:

Cumple una función determinante para el empleo. La inversión alienta actividades como construir nuevas fábricas, casas, 

ferrocarriles y, en genera, todo tipo de bienes que no son para consumo directo e inmediato.

Rol que cumple el Estado de acuerdo a Keynes como factor generador de empleo:

Un papel fundamental, si por irracionalidad psicológica y por miedo a la inestabilidad del futuro, los privados no invierten, 

la única salida para alcanzar el pleno empleo será la inversión que realice el Estado.


Keynes más heterodoxo que sus antecesores:

Su razonamiento teórico sobre la política económica aplicada y una presencia fundamental como el Estado cumpliendo un rol  asignado, le da al pensamiento keynesiano aristas más heterodoxas en comparación con sus antecesores, ya que éstos no asignaron una tarea activa interviniendo en los mercados.

Dos herramientas estatales que señala Keynes para lograr el desarrollo económico:
Hay dos herramientas fundamentales para influir en la economía: la política monetaria y la política fiscal. A través de la Política monetaria, el gobierno puede variar la cantidad de dinero o la tasa de interés con la que presta dinero a los  Bancos.


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